Al terminar el colegio secundario es inevitable que el joven
piense qué hacer por el resto de su vida. Algunas décadas
atrás, un título de grado brindaba cierta tranquilidad
al menos desde el punto de vista económico, un futuro
que aparecía más cierto que inseguro. Hoy las
proyecciones se encuentran complicadas, la realidad socio-económica
influye. Y esto sucede en la mayoría de los países
de habla hispana. En algunas oportunidades
los padres depositan excesivas expectativas en sus hijos.
Esta conducta, contraproducente pero entendible, explicita
su más profundo deseo de ver a sus vástagos
encaminados. Esta situación juega en contra porque
los mayores oponen las aspiraciones que ellos quieren ver
a lo que jóvenes sienten realmente.
Lo primero que deberían barajar los
futuros estudiantes al pensar en el momento de elegir es reconocer
sus más genuinos gustos, inquietudes, motivaciones
y expectativas. Es conveniente pensar cuáles eran sus
materias preferidas en el colegio, quiénes son las
personas más consideradas a nivel laboral y por qué,
cuáles son las actividades que en la actualidad más
placer brindan, y no dejar de considerar los sueños
y deseos.
Una segunda etapa que tiene que ver con la
elección de la carrera es la información. Dos
opciones son recomendables. Existen guías muy específicas
que detallan las materias, las implicancias y el perfil laboral
del egresado de cada carrera. También es aconsejable
acercarse a los Instituciones en que se dictan las carreras,
pedir planes de estudio y averiguar sobre charlas orientativas.
Y la segunda posibilidad dentro del período
de información tiene que ver con realizar una “entrevistas
exploratoria”: si un chico piensa estudiar Ingeniería
podría tener un acercamiento con un profesional del
rubro para indagar los requisitos personales que demanda el
cursado, la realidad actual del campo laboral y las diferentes
áreas de desempeño una vez obtenido el título.
Si después de estas opciones el joven
siente que no puede avanzar en su decisión debería
pedir ayuda especializada, y yo puedo brindarte esa
ayuda. ¿Cómo lo haría? Logrando
que puedas acercarte a tus más profundas inquietudes,
acompañándote a “bucear”
dentro de tus preferencias, imaginar juntos opciones mediante
técnicas lúdicas, entrevistas, cuestionarios,
tareas para que realices por tu cuenta y luego me envíes.
Luego te guiaría en la manera en que deberías
acceder a la información, también estaría
cerca de tí en ese momento, asesorándote y evaluando
juntos las diferentes Instituciones que dictan la carrera
o carreras que crees deseas seguir. Y finalmente armaríamos
una guía orientativa que te serviría para abordar
al Profesional o Profesionales de la/s carrera/s que estuvieras
barajando estudiar.
Se necesita predisposición, tiempo,
trabajo y paciencia. La mayoría de las veces el joven
se autocuestiona entre más de una carrera. Será
material de análisis entre el Orientado y el Orientador,
ambos profundizarán hasta llegar a la decisión
final con rigurosa seguridad.
|