MI HIJO NO QUIERE IR AL COLEGIO
Frecuentemente los niños se niegan a ir a la escuela. Es necesario indagar y descubrir las causas de esta conducta, ya que generalmente no se trata de un simple capricho, sino que suele tener un origen que requiere atención especial.
Hay niños que manifiestan rechazo a ir la escuela, entonces hacen muchas cosas para conseguirlo: se niegan a levantarse de la cama, lloran, se esconden, se quejan de dolores estomacales o de cabeza, aparentan una enfermedad, se muestran nerviosos o simplemente insisten con y se cierran en que no van a ir. Algunos son llevados por sus padres y se empeñan en no entrar.
A veces no se oponen a ir a clases, pero en el aula no prestan atención y se desinteresan, permaneciendo retraídos, ensimismados, y evitando luego en casa cualquier comentario vinculado a lo escolar. Es entonces cuando hay que preguntarse qué está pasando.
Este comportamiento suele tener diferentes causas. Puede aparecer en cualquier momento de la escolaridad, pero es más habitual entre los 10 y 13 años, edad en que los niños se van acercando a un nivel de exigencia mayor y se relacionan con diferentes profesores, abandonando el entorno acogedor de la primaria y el trato con su maestra para pasar a la modalidad del secundario.
Se suma a eso el factor del desarrollo físico, del crecimiento. Muchos chicos sufren crisis de autoestima y ansiedad ante la propia imagen corporal, exacerbadas por pasar de ser los mayores y con mayor experiencia en la escuela primaria a ser los más pequeños e inexpertos en el nuevo nivel.
Otro de los desencadenantes es que el chico desee quedarse en la casa, vivenciando la situación como una experiencia agradable que le permite dormir hasta tarde, mirar televisión, jugar con los videojuegos. Esto se acentúa si en el hogar hay un hermano menor, los celos siempre profundizan las circunstancias.
Cabe considerar que a los alumnos con dificultades para concentrarse y prestar atención o que presentan problemas para el cumplimiento de las tareas les cuesta mucho tener que enfrentarse a su fracaso escolar, convirtiéndose el aula en un sitio de incomodidad y displacer, llegando a veces a la vergüenza al comparar su desempeño con el rendimiento de sus compañeros.
Hay una palabra nueva circulando “bullying”, término inglés difícil traducir en un solo término. Se lo usa para describir conductas inapropiadas de intimidación, acoso y hostigamiento entre niños en el aula. Aparecen insultos, descalificaciones y el chico agredido es constantemente objeto de bromas pesadas y burlas, tendiendo a quedar aislado y diferenciado del grupo, aunque en algunas oportunidades puede reaccionar con violencia.
Los problemas más frecuentes de la negativa del niño a ir a la escuela se vinculan directamente con una baja en el rendimiento escolar y un alejamiento de sus amigos. La primera recomendación válida es comunicarse con los maestros, ya que al pasar con sus alumnos gran parte del día pueden determinar con objetividad de qué tipo de problemática se trata en cada caso; ellos pueden señalar si hay problemas en la escolaridad o si las dificultades tienen que ver con la interrelación con sus compañeros.
La confianza y la comunicación entre padres e hijos siempre serán los mejores abordajes para ayudar a los niños a enfrentar y superar sus problemas. Acercarse a ellos con la mejor predisposición buscando un diálogo que posibilite tratar el rechazo relacionado a la escuela debe ser el objetivo primordial. Luego los mayores deberán evaluar si el niño necesita clases de apoyo extra escolar, si sería prudente consultar a un especialista en problemas de aprendizaje o ya el conflicto tiene que ver con otros aspectos más personales del pequeño.
Marisa Mason
Psicoterapia Online
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