MENOS ESTRÉS DURANTE LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO
Es perfectamente posible mantenerse alejado de los desgastes innecesarios durante fin de año y de esta manera comenzar el 2007 con la mejor disposición. Esta es una época de mucho movimiento y obligaciones que cumplir, pero no hay por qué dejar que las mismas nos agobien.
Es necesario establecer prioridades y balancear las actividades para garantizar la salud emocional. La manera en la cual decidimos encarar las presiones de fin de año es lo que determina nuestro nivel de estrés.
Es posible decidir de antemano cómo manejar las actividades para mantenernos emocionalmente saludables pensando en cómo vamos a lidiar con situaciones familiares, con la actividad y cambios de la rutina familiar, planeando maneras de cuidar nuestro equilibrio físico y haciendo previsiones para los gastos de fin de año que implican una presión económica. Estos factores pueden aumentar la tensión en la familia. Es importante encontrar maneras de reducir el estrés para evitar que empañe el regocijo familiar.
Un ítem aparte lo compone el hecho de la tristeza usual por no poder pasar las fiestas con determinados seres queridos. En este caso lo sensato es ser realistas, entender que hay que hacer el duelo por las pérdidas y tratar de disfrutar con quienes sí están presentes…..¿qué sentido tiene entristecer estas fechas?
Si se puede mantener la perspectiva y planificar un poco las festividades, se hará más fácil controlar situaciones difíciles. Es importante conocer nuestros límites y planificar todos los aspectos con moderación.
Ir a comprar adornos y regalos navideños, escribir tarjetas para amistades y familiares y preparar comidas para grupos numerosos son algunos de los factores que aumentan la tensión durante esta época, contribuyendo al cansancio. Como si fuera poco, los niños tienen vacaciones y hay que entretenerlos en casa mientras se trata de realizar todas las actividades adicionales. Aquí la organización y la división de tareas son básicas.
El gasto de los regalos y reuniones para celebrar con familiares y amistades o participar en el intercambio de regalos en el trabajo también aumentan la presión económica en muchos hogares. Mantener la calma y proteger el presupuesto familiar recordando que es posible celebrar las fiestas sin gastar grandes sumas de dinero es imperativo.
Se debe evitar acabar exhausto y ser realista acerca del tiempo que tienen disponible uno mismo y los demás miembros de la familia. Establecer prioridades e incluir dentro de ellas un poco de tiempo para estar a solas y atender a la necesidad de calma y descanso. Al considerar alguna actividad, preguntarse si realmente tiene que hacerse y, de ser así, si uno es la única persona que puede llevarla a cabo.
Es necesario hacer lo posible por evitar tener expectativas poco realistas con uno mismo o con otras personas. No esperar que todo quede perfecto y ni que todos se porten a las mil maravillas. Recordar que la manera de pensar y las costumbres de los demás no pueden cambiarse con facilidad. Los conflictos y problemas familiares no se esfuman simplemente por ser diciembre. No pensar que cada momento estará lleno de gozo ni que el tiempo que pase con familiares estará siempre lleno de armonía.
Finalmente…..qué es lo importante? Preguntarse: “¿Qué me gustaría que recuerden mis hijos cuando sean adultos acerca de las fiestas de fin de año? ¿Qué experiencias quiero para mis hijos en esta época? ¿Qué experiencias quiero para mí?” Las respuestas serán la mejor guía no sólo para disfrutar más de la época sino para forjar bellos recuerdos que sus hijos atesorarán toda la vida.
ANTE EL ESTRÉS DE FIN DE AÑO
1) Aunque uno se sienta cansado, ejercitarse es una forma de aumentar la energía, por lo tanto, es recomendable realizar actividad física.
2) No subestimar la importancia de un buen sueño durante la noche….sin un sueño adecuado uno debe olvidarse de cumplir con las tareas múltiples.
3) El consejo es claro: limitarse a una dieta saludable….tratando de evitar las atracciones de los platos típicos.
4) Música: es una inyección vital y es ideal para acompañar todo tipo de tarea.
5) No hay nada como dejarse acariciar por el agua tibia y las burbujas de un buen baño de inmersión.
6) Aprender a decir que no ante temas vinculados con las fiestas, desligarse de ciertas responsabilidades y tomar tiempo para uno.
7) Cuando uno se siente doblegado por los problemas propios de la época lo ideal es cambiar de ambiente y dar una vuelta.
8) Si nada de esto funciona, luego de las fiestas sería necesario visitar al médico para que, mediante chequeos verifique si el cansancio es síntoma de anemia o síndrome de fatiga crónica.
Marisa Mason
Psicoterapia Online
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